Prensa Digital

Publicado el 01-06-2016

Noticias / JUICIO CONTRA LOS TRABAJADORES/AS DEL HOTEL OASIS Y EL FSOC

6 de JUNIO DE 2016, POR EL DERECHO A LA HUELGA

Si nos juzgan a uno, nos juzgan a todos
Si condenan a uno, nos condenan a todos

Nos van a juzgar este día, porque hicimos una huelga, porque ejercimos el derecho constitucional a la huelga. Nos van a juzgar este día porque no callamos, porque exigimos que cumplan los acuerdos firmados, porque exigimos la estabilidad en el empleo, porque nos negamos a que existan trabajadores/as de primera y trabajadores/as de segunda, nos juzgarán, claro que nos juzgarán.... pero lo harán para vergüenza de todos y todas, lo harán porque son incapaces de mantener lo que acuerdan, porque creen que si nos demandan que, si nos condenan, nos vencerán.

Que pierdan toda esperanza, ni nos callamos, ni nos vencieron, ni nos vencerán, y esto es así, porque tenemos la mayor de la fuerzas, la fuerza que nos da la razón, y estamos convencidos de que es justo lo que defendemos y es justo por lo que luchamos.

Nunca podrán entender que la huelga, es una huelga cargada de dignidad, dignidad con mayúsculas, aquella que nos dice que los trabajadores somos iguales, y que todos y todas tenemos derecho a un puesto de trabajo digno y a que no jueguen con nuestro futuro y con el de nuestros hijos.

Es imposible, absolutamente imposible, que los que travestidos de sindicalistas, que corretean como locos por los despachos de la patronal, puedan entender el significado de lo que hacemos, y es imposible no por que tengan alguna enfermedad mental que les imposibilite el entendimiento, sino porque el valor y la dignidad mostrada por el colectivo que representan los trabajadores del Oasis, los enfrenta con su propia imagen, una imagen distorsionada de sindicaleros a sueldo que un día decidieron convertir el honor que significa luchar por la clase obrera, en una simplona carrera profesional en la que verter sus frustraciones y revolcarse en sus privilegios.

No somos iguales, compañeros/as, de ninguna forma somos iguales, nosotros y nosotras iremos al juicio y un día habrá una sentencia.

Pero condenados o absueltos, habremos ganado, porque al final de la jornada, cuando lleguemos a casa, podremos mirar a nuestros hijos/as a los ojos, y no hay mayor victoria en el mundo que poder mirar a los tuyos con la satisfacción y la serenidad que produce la Dignidad.
Por eso, nunca seremos iguales.