EL PERSONAL DE ATENCIÓN DIRECTA DE LA RESIDENCIA DE TALIARTE ALZA LA VOZ: YA NO PODEMOS MÁS

20 de Junio de 2026

El personal de atención directa a los residentes de la Residencia de Taliarte ha decidido romper el silencio ante una situación que, día tras día, se vuelve más difícil de sostener.

 

“Ya no podemos más”.

 

Con este mensaje, las trabajadoras y trabajadores quieren trasladar a la sociedad una realidad que viven en primera persona: cada vez son más las personas mayores que necesitan cuidados, acompañamiento y atención, pero cada vez existen menos recursos y menos personal para garantizar una atención digna.

 

Nuestros mayores lo merecen. Son personas que han construido nuestra sociedad, que nos han dado todo, y ahora necesitan que respondamos con el mismo compromiso y respeto.

 

Sin embargo, la falta de medios está afectando directamente a la calidad del servicio. Menos profesionales, más carga de trabajo y menos tiempo para atender como realmente merecen quienes viven en la residencia.

 

Y eso no es dignidad. Eso es abandono.

 

Cuidar no puede convertirse en una carrera contra el reloj

Cada día, los profesionales de atención directa realizan un enorme esfuerzo para ofrecer cuidados, compañía y humanidad a los residentes. Lo hacen con vocación, responsabilidad y compromiso, pero la voluntad no puede sustituir a los recursos necesarios.

 

Porque no faltan ganas de cuidar. Faltan manos.

 

El cuidado de las personas mayores no puede depender del sacrificio permanente de quienes trabajan en primera línea. También quienes cuidan necesitan ser cuidados, escuchados y protegidos.

 

Una llamada a la sociedad

Familiares, cuidadores, vecinos y ciudadanía:

Esta situación nos afecta a todos. Defender una atención digna para nuestros mayores es defender una sociedad más justa y humana.

 

El personal de la Residencia de Taliarte pide colaboración, acompañamiento y apoyo para visibilizar esta realidad. No se trata únicamente de una reivindicación laboral; se trata de una cuestión social, de derechos y de dignidad.

 

NO ES UNA QUEJA, ES UNA LLAMADA DE AUXILIO

Nuestros mayores no pueden esperar.

No somos negocios. Somos personas. Y ellos también lo son.

Porque una sociedad que no cuida a quienes cuidaron de ella, pierde una parte esencial de su humanidad.

 

Cuidar a nuestros mayores no debería ser una carrera contra el reloj.

Si no cuidan a quienes cuidan, ¿quién cuidará de nuestros mayores?

 

 

 

 

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